Estoy llena de energía. Anoche eran las dos de la mañana y no podía dormir. Terminé de leer mi libro y los pensamientos iban y venían y giraban. No era inquietud, era simplemente falta de sueño. Ganas de hacer algo.
Hoy desperté muy tarde. Obviamente llegué tardísimo a la oficina. Pero el cielo era tan azul, el parque junto al edificio olía a tierra mojada, y mi licuado de fresa sabía tan bueno...simplemente tenía ganas de sonreir.
Nada me queda ya. He perdido toda esperanza de progresar en este trabajo. Pero mi mente ya está en otro lugar. Se dirige a otros destinos. Sólo me estoy dando un tiempo para experimentar esto antes de saltar. "¿Y si me atrevó?, pensó. Y se atrevió".
Lo he dicho antes. Estas sincronías me están mostrando un camino y no se exactamente a dónde conduce pero me da más miedo arrepentirme por seguirlo que qrrepentirme por quedarme aquí sentada. En el fondo, al ser humano le gustaba ser nómada, es el sedentarismo lo que lo convirtió en un ser destructivo.
Comparto con ustedes una de mis múltiples sincronías de los últimos días. Después de todo ¿cuán probable es abrir un libro de poemas y encontrar que había una manera de decir lo que bullía en tu interior? Gracias Pessoa:
¿Hacia dónde va mi vida y quién la lleva?
¿Por qué hago siempre lo que no quería?
¿Qué destino continuo pasa por mí en la tiniebla?
¿Qué parte de mí, que desconozco es quien me guía?
Mi destino tiene un sentido y tiene un modo
mi vida sigue una ruta y una escala,
más lo consciente de mí es el esbozo imperfecto
de aquello que hago y soy; no me iguala.
No me comprendo ni en lo que, comprendiendo,hago.
No alcanzo el fin de lo que hago pensando en un fin.
Es diferente del placer o el dolor que abrazo.
Paso, más conmigo no pasa un yo que hay en mí.
¿Quién soy, señor, en tu tiniebla y humareda?
Más allá de mi alma, ¿qué otra alma hay en la mía?
Porque me diste el sentimiento de un rumbo
si el rumbo que busco no busco, si en mí nada camina
¿Si no con un uso no mio de mis pasos, si no
con un destino escondido de mí en mis actos?
¿Para qué soy consciente si la conciencia es una ilusión?
¿Qué soy entre qué y los hechos?
¡Cerrádme los ojos, cubridme la vista del alma!
¡Oh, ilusiones! si nada sé de mí y de al vida,
al menos goce esa nada, sin fe, más con calma,
al menos duerma vivir, como una playa olvidada...
El mundo es un caleidoscopio y yo aún sigo buscando el cristal más bonito para mirar...
8 de mayo de 2009
6 de mayo de 2009
En sueños...
Yo creo en las coincidencias.Leí alguna vez en un libro que sólo hay dos leyes en el mundo: el azar y la historia, si esas leyes te llevan a un momento en particular no hay nada que puedas hacer para evitarlo. Así es esto.
Y en los últimos días, libros, poemas, canciones me llevan a esta cosa llamada incertidumbre. No sé a donde voy, no tengo idea de que hacer y los cinco fabulosos días de puente forzado -gracias Influenza - solamente sirvieron para darme cuenta de que por más vueltas que le de al asunto, es justo este no saber a lo que tengo que enfrentarme, mi fantasma personal. Yo que siempre he tenido el control de todo ahora debo simplemente soltarlo todo para poder avanzar. Creo que eso ya me lo había dicho Darina alguna vez.
En fin.
Para ilustrar. Una hermosa canción - con un también hermoso video -.
Sun been down for days
A pretty flower in a vase
A slipper by the fireplace
A cello lying in its case
Soon she’s down the stairs
Her morning elegance she wears
The sound of water makes her dream
Awoken by a cloud of steam
She pours a daydream in a cup
A spoon of sugar sweetens up
And she fights for her life
as she puts on her coat
And she fights for her life on the train
She looks at the rain
as it pours
And she fights for her life
as she goes in a store
with a thought she has caught
by a thread
she pays for the bread
and she goes…
Nobody knows
Sun been down for days
A winter melody she plays
The thunder makes her contemplate
She hears a noise behind the gate
Perhaps a letter with a dove
Perhaps a stranger she could love
And she fights for her life
as she puts on her coat
And she fights for her life on the train
She looks at the rain
as it pours
And she fights for her life
as she goes in a store
with a thought she has caught
by a thread
she pays for the bread
and she goes…
Nobody knows
And she fights for her life
as she puts on her coat
And she fights for her life on the train
She looks at the rain
as it pours
And she fights for her life
as she goes in a store
where the people are pleasantly
strange
and counting the
change
as she goes…
Nobody knows
Y en los últimos días, libros, poemas, canciones me llevan a esta cosa llamada incertidumbre. No sé a donde voy, no tengo idea de que hacer y los cinco fabulosos días de puente forzado -gracias Influenza - solamente sirvieron para darme cuenta de que por más vueltas que le de al asunto, es justo este no saber a lo que tengo que enfrentarme, mi fantasma personal. Yo que siempre he tenido el control de todo ahora debo simplemente soltarlo todo para poder avanzar. Creo que eso ya me lo había dicho Darina alguna vez.
En fin.
Para ilustrar. Una hermosa canción - con un también hermoso video -.
Sun been down for days
A pretty flower in a vase
A slipper by the fireplace
A cello lying in its case
Soon she’s down the stairs
Her morning elegance she wears
The sound of water makes her dream
Awoken by a cloud of steam
She pours a daydream in a cup
A spoon of sugar sweetens up
And she fights for her life
as she puts on her coat
And she fights for her life on the train
She looks at the rain
as it pours
And she fights for her life
as she goes in a store
with a thought she has caught
by a thread
she pays for the bread
and she goes…
Nobody knows
Sun been down for days
A winter melody she plays
The thunder makes her contemplate
She hears a noise behind the gate
Perhaps a letter with a dove
Perhaps a stranger she could love
And she fights for her life
as she puts on her coat
And she fights for her life on the train
She looks at the rain
as it pours
And she fights for her life
as she goes in a store
with a thought she has caught
by a thread
she pays for the bread
and she goes…
Nobody knows
And she fights for her life
as she puts on her coat
And she fights for her life on the train
She looks at the rain
as it pours
And she fights for her life
as she goes in a store
where the people are pleasantly
strange
and counting the
change
as she goes…
Nobody knows
28 de abril de 2009
¿Ser o no ser...de los que usan tapabocas? Esa es la cuestión.(II)
Segunda parte de mi muy harto personal opinión sobre el tema del uso de los tapabocas en la epidemía de Influenza porcina.
¿Por qué hay quien los usa y hay quién no los usa?
Ante todo, creo yo, es una cuestión de ideología. Entendida, como me la explicaba mi maestro Froylán López Narváez en mis felices años en Prepa 6: la ideología es una creencia sostenida porque si.
Como irle a cierto equipo de futbol. Justo igual.
Responden quienes los usan: es que me puedo contagiar, es que tengo hijos, es que así es más seguro, lo dijeron en la tele...
Responden quienes no los usan: no sirven para nada, no me protegen, ni es cierto lo de la epidemia...
Al final, es una cuestión de fe. Quienes los usan ponen su fe en un trozo de tela, que la mayor parte de las veces tienen una vida útil de cuatro horas, pero que ellos usan hasta por una semana entera...Quienes no los usan ponen su fe en la idea de no necesitarlos...
Como en todo, quienes los usan ven feo a quienes no los usan, tildándolos de irresponsables. Quienes no los usan, miran por debajo del hombro a quienes sí los usan tildándolos de crédulos.
Por una vez, sólo por una vez, me gustaría que nos pusieramos de acuerdo en algo. Pero las autoridades no practican con el ejemplo: hablan del uso necesario de tan mentado elemento sanitario pero, ¿a poco usted ha visto a Calderón y Ebrard usando tapabocas en sus conferencias? Y yo veo tan campantes a Alatorre y López Dóriga dando las noticias sin tapabocas en cadena nacional...
¿De qué depende el creer?
¿Ser o no ser...de los que usan tapabocas? Esa es la cuestión.(I)
Dos días antes del anuncio oficial de la epidemia de influenza en México a mí ya me había invadido la paranoia. El martes me marcó mi mamá a la oficina y me dijo: quizá no me dejen salir del hospital (ella trabaja en el Hospital General de México): hay una epidemia de Influenza.
Obvio yo no le creí, muchas veces son falsas alarmas y de ahí no pasa, ya antes había pasado con la "epidemia" de varicela del año pasado.
Así las cosas, llegué en la noche a mi casa y, tal como esperaba, ahí estaba mi mamá sana y salva. Que no fue Influenza sino neumonía, pero de que es epidemia es epidemia. Yo, medio en broma, medio en serio le dije que tenía que desinfectarse antes de saludarme o yo iba a moriiiiiirrrrrrr (drama innecesario).
Mi nick en el MSN cambió desde el miércoles por la mañana. Aléjate de mí: eres una mala influenza. pero nadie lo entendía, así no era divertido. Por la tarde del jueves el anuncio catastrófico y oficial: Epidemia de Influenza en México. Para el viernes por la mañana ya tenía nombre: Influenza Porcina.
Desde ese momento hasta el actual he observado y sido partícipe de la paranoia colectiva, agravada por el temblor de ayer (me niego a repetir una vez más el machacado chiste que ya todos deben conocer a estas alturas).
Pero más allá de eso, he llevado a cabo una cruzada personal: yo no uso tapabocas. Aunque me vean feo en el micro, aunque me segreguen en la oficina. No uso tapabocas y punto.
¿Por qué? Es muy sencilla mi explicación.
Mi mamá es enfermera, el viernes pasé media hora en el servicio de urgencias con ella, y eso me bastó para enterarme de dos cosas esenciales que apoyan mi decisión y que la gente no ha entendido:
1. Hay distintos tipos de cubrebocas, y cada uno de esos distintos tipos ofrece un nivel de protección diferente.
2. los cubrebocas sencishitos que usa la gente plebeya, no brindan protección a quien lo usa, evita más bien salpicaduras accidentales de baba portadora de virus a otros seres humanos
3. Es más fácil contagiarse por contacto con superficies en que el virus, de una forma u otra, este presente.
Hagamos de cuenta que alguno de mis compañeros de la oficina está enfermo y aún no tiene síntomas, estornuda y se tapa la boca con la mano. Obviamente no se lava las manos después de esto, y en algún momento se acerca a mi escritorio y comienza a explicarme algo, para lo cual utiliza mi mouse. El mouse entonces está en contacto con el virus.
Yo me voy a comer y vuelvo a trabajar. El virus puede estar activo durante horas en ese mouse. Hagamos de cuenta que yo uso un tapabocas (que no lo hago, pero pretendamos), toco el mouse y trabajo alegremente. Ahora el virus está en mi mano.
Me da comezón en la nariz y yo, bien lista que soy, bajo el tapabocas y me rasco mi naricita con mi mano infectada. Listo. Se cerró el circulo. Por mucho tapabocas que yo usara.
Ahora imaginen la cantidad de manos que tocan el tubo del metro. Iuuuugh. Asco.
De ahí que yo creo que, más efectivo que usar tapabocas, es tomar conciencia de nuestras lindas manitas.
Fin de este post que sigue en otro.
25 de abril de 2009
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